lunes, febrero 05, 2007

United 93: la película

Finalmente ví la película United 93 (titulada para Latinoamérica como “Vuelo 93”). La alquilé y ví el fin de semana. El vuelo 93 de United Airlines fue el único de los 4 aviones secuestrados el 11 de septiembre de 2001, en que los secuestradores no pudieron cumplir su misión. Ello se debió a que los pasajeros hablaron por teléfono con sus parientes y amigos, y éstos les dijeron lo que estaba ocurriendo con los otros aviones (las 2 torres gemelas y el Pentágono).

Los pasajeros entendieron así que este secuestro no era uno para pedir rehenes. Deliberando entre ellos, tomaron la decisión de retomar el avión a toda costa.

Los secuestradores que estaban pilotando el avión, al ver que ya no llegarían a su blanco, optaron por estrellar el avión para que los pasajeros no pudiesen retomar el control. El avión se precipitó a tierra, muriendo todos sus ocupantes. Pero tampoco lograron los secuestradores su objetivo, el cual se piensa que era o el Capitolio o la Casa Blanca.

Los pasajeros del vuelo United 93, fueron los primeros guerreros en la lucha contra el islamofascismo en su versión del Siglo XXI.

Recomiendo ver esta película.

2 Comments:

At 17:17, Blogger Francisco J. Ibero said...

Cuando el ataque a las Torres,no pude dejar de pensar en los consejos que se dieron por más de 30 años de obedecer a los secuestradores como el mejor medio para salvar la vida.El ataque demostró una vez más las consecuencias imprevistas de acciones que parecen adecuadas a corto plazo.

 
At 17:34, Blogger Jaime Raúl Molina said...

También ilustra el abismo que nos separa de este enemigo.

En la Guerra Fría, podíamos asumir que el enemigo al era racional. Es decir, el enemigo, tanto como nosotros, prefería la vida sobre la muerte. El concepto mismo de Mutually Assured Destruction ("Destrucción Mutuamente Asegurada"), requiere que ambos bandos se comporten de modo racional y eviten movidas suicidas.

En cambio, este enemigo cambia las reglas de combate. Un enemigo que pregona que el buscar activamente la muerte asegura la salvación eterna, no se comporta de modo racional y, por tanto, las reglas de combate convencionales comienzan a fallar.

Esto es un punto importantísimo a tomar en cuenta en la guerra contra el islamofascismo. Implica que el umbral de daño iaceptable para este enemigo, es muy distinto al de un enemigo convencional.

Ante esto, insistir en las reglas de combate tradicionales es ya de por sí autodestructivo, ni qué decir de las reglas de combate políticamente correctas que nos obligan a poner el bienestar ajeno por encima de nuestra propia supervivencia.

 

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