martes, octubre 17, 2006

¿Han muerto las ideologías?

Esta idea de que las ideologías han muerto fue particularmente popular y repetida justo después de la caída del bloque comunista. Aún hay gente que dice que las ideologías son cosa del pasado. Pero, ¿qué quiere decirse con ello?

En primer lugar, por su origen es claro que quienes sugirieron la "muerte de las ideologías" equiparaban Socialismo con Capitalismo. Como que ambas eran especies de fundamentalismos que había que superar.

Lo cierto es que el Capitalismo no murió. En realidad, el Socialismo tampoco murió, pero sí fracasó rotundamente en todo lugar donde fue intentado. El Socialismo se encargó de acabar directamente con las vidas de más de cien millones de seres humanos, además de retrasar sociedades a épocas semibarbáricas.

Todo esto en tanto el Capitalismo continuaba elevando de muchísimas maneras la calidad de vida de millones de personas y reduciendo la pobreza en el mundo, todo ello respetando la libertad y la dignidad de las personas.

De modo que no son equiparables.

Pero más allá de la Guerra Fría, sigue habiendo gente que dice que "las ideologías han muerto". Sin embargo, es una falsedad, pues no es posible ver el mundo sin una ideología. La consigna "las ideologías han muerto" es en sí una ideología: se llama NIHILISMO.

El nihilismo aplicado pretende que no hay principios de nada. Todo debe ser evaluado y decidido en función de las particulares circunstancias de cada caso, sin atención a principios generales. Pero esto es imposible. El conocimiento adquirido por el individuo durante toda su vida le permite ver que sí hay principios. El Sol sale todos los días por el Este, se oculta por el Oeste; los objetos caen a la Tierra por efecto de la gravedad; todos los que nacemos eventualmente morimos, etc. El individuo no puede afrontar la realidad con total desvinculación de cualquier conocimiento previamente adquirido, el cual va conformando un sistema coherente de conocimiento. Ese conocimiento previamente adquirido nos sirve precisamente porque hay principios y reglas de aplicación general y bastante fiables (que no infalibles), y dado que el individuo estructura ese conocimiento (aunque sea de manera inconsciente), dicha estructura constituye su ideología.

La civilización se construyó sobre la base de que sí hay ciertos principios y normas que rigen la convivencia social. No matar al prójimo; no robarle lo que es suyo; no engañar en los contratos y transacciones con el prójimo; no dañar lo ajeno, etc. Un sistema jurídico, qua sistema, tiene que estar construido sobre una ideología específica. La sola idea de un sistema jurídico con normas generales requiere necesariamente de principios generales y por tanto de una ideología.

El judeocristianismo ha inspirado una ideología que permea a nuestra civilización. Pretende el universalismo, por ejemplo, el derecho a la vida humana es algo que tienen todos los seres humanos, y no sólo los cristianos y judíos. El sistema jurídico que en Occidente se ha inspirado del judeocristianismo impide a los individuos atentar contra la vida de otros individuos, o quitarles por la fuerza lo que es suyo, o utilizarlos como instrumentos para nuestros propios fines, etc. Es una ideología que restringe lo que cada persona puede hacer, incluyendo a los gobernantes. Sin esa ideología, el gobierno sería ilimitado y podría hacer lo que fuese.

Es por eso que el monoteísmo y el nihilismo son incompatibles. El nihilismo es una herejía contra el judeocristianismo y tiende alternativamente hacia el totalitarismo o un retorno hacia la barbarie. La aceptación del nihilismo y su consigna de "las ideologías han muerto" nos llevaría a tener que rechazar el sistema jurídico que forma la base de Occidente. De hecho, no es coincidencia que el advenimiento del nihilismo pronosticado por Nietzsche haya precedido y alimentado el creciente abandono del sistema jurídico iusnaturalista y su reemplazo por el sistema de legislación, donde el Parlamento es soberano en sentido de que puede legislar lo que sea.

Definitivamente que la aceptación del nihilismo y su consigna de "las ideologías han muerto" nos lleva a la barbarie y/o al totalitarismo. Yo tengo mi ideología del derecho a la vida de cada persona humana, del respeto a la propiedad privada, de que cada persona tiene derecho a buscar su propia felicidad por sus propios medios, sin más limitaciones que las estrictamente necesarias para garantizar los mismos derechos a las demás personas.

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1 Comments:

At 14:55, Blogger Francisco J. Ibero said...

Excelente,Jaime Raúl.Por momentos creía que era el primer post de Ricardo.

 

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