lunes, septiembre 04, 2006

Los impuestos a la herencia y su inherente incentivo al cortoplacismo y el egoísmo

El Socialismo clama ser el sistema del altruismo, contrapuesto al egoísmo malévolo del sistema capitalista. Afirman los socialistas de toda subespecie, que el sistema de propiedad privada proponde al egoísmo por cuanto cada quien vela únicamente por su propio interés, y que en cambio cuando la propiedad es pública (es decir, cuando no hay propiedad del todo, pues la esencia de la propiedad es que no es de todos), la gente se vuelve más cooperadora y antepone los intereses del colectivo a los propios.

Tal es una de las mentiras más grandes que por mucho tiempo han engañado a millones de personas, y que ha resultado en la muerte directa de unos 100 millones de personas tan sólo en el pasado Siglo XX, más muchas otras muertes indirectas.

Analizando una de las políticas socialistas aconsejadas por su mismísimo santo patrono, Karl Marx, cual es la de aplicar altos impuestos a la herencia, ve uno varias cosas que causan precisamente todo lo contrario de lo que dice la teoría marxista. Veamos:

En Inglaterra el impuesto a la herencia es nada más y nada menos que 40%. Es decir, el Estado se queda con ese porcentaje del patrimonio de quien ha fallecido y ha dejado a su descendencia. Y estamos hablando de un patrimonio que ya fue gravado con altos impuestos cuando las ganancias fueron generadas, y luego de nuevo cada vez que fueron reinvertidas para aumentar aún más el patrimonio.

Además, gracias al mecanismo de la inflación, por el cual el Estado le quita a usted, sin que usted se percate, una sustancial parte de lo que usted ahorra, el aumento de valor nominal de un bien es en gran parte ilusorio, y sin embargo usted debe pagar impuestos por ese aumento que es meramente nominal.

Semejante mordizco sobre la propiedad dejada en herencia, se contrasta con el hecho que quien se gasta en vida todo lo que gana, y por tanto no deja nada de herencia, no tiene por tanto que sufrir ese mordizco en su patrimonio dejado a sus herederos. Es decir, quien se evita el impuesto a la herencia es precisamente aquel que nunca se preocupó por más nadie que sí mismo. Quien, en cambio, como buen padre de familia, se preocupó en dejar un buen patrimonio a sus hijos, para lo cual se privó de consumir gran parte de lo que generó, es quien ve penalizado ese sacrificio.

El resultado no requiere de ningún PhD en economía: la gente se vuelve más cortoplacista y autoindulgente. La gente no se preocupa tanto por tener hijos, y quienes los tienen, no se preocupan demasiado por dejarles un patrimonio que, después de todo, se irá en gran parte al Estado y no a sus hijos. Se socavan así los cimientos de la familia, puesto que la importancia de ésta como institución de protección al individuo, se reduce, a la vez que se lo hace más dependiente del Estado, que es después de todo lo que quieren muy conscientemente los socialistas que anhelan estar al mando del consejo de sabios que se arroga la potestad de dirigir nuestras vidas con la arrogancia de su ingeniería social.

Os dejo un artículo en The Telegraph, sobre el tema, muy atinado.

2 Comments:

At 13:43, Blogger Liberal Sanjuanista said...

De hecho, en no me acuerdo qué blog liberal español leí que el progresismo contemporáneo prácticamente ha llevado a la realidad la parte última del "Manifiesto Comunista", en donde los dos grandes sacerdotes del socialismo sugerían que en su apropiación del poder el proletariado deberían ir imponiendo medidas "progresivas", las cuales son (quisiera destacar la tercera):

1.a Expropiación de la propiedad inmueble y aplicación de la renta del suelo a los gastos públicos.

2.a Fuerte impuesto progresivo.

3.a Abolición del derecho de herencia.

4.a Confiscación de la fortuna de los emigrados y rebeldes.

5.a Centralización del crédito en el Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y régimen de monopolio.

6.a Nacionalización de los transportes.

7.a Multiplicación de las fábricas nacionales y de los medios de producción, roturación y mejora de terrenos con arreglo a un plan colectivo.

8.a Proclamación del deber general de trabajar; creación de ejércitos industriales, principalmente en el campo.

9.a Articulación de las explotaciones agrícolas e industriales; tendencia a ir borrando gradualmente las diferencias entre el campo y la ciudad.

10.a Educación pública y gratuita de todos los niños. Prohibición del trabajo infantil en las fábricas bajo su forma actual. Régimen combinado de la educación con la producción material, etc.

 
At 17:21, Blogger Francisco J. Ibero said...

Lo curioso es que el impuesto lo acaban pagando las herencias pequeñas,ya que las grandes contratan costosos abogados para estructurar fideicomisos especiales.Un ejemplo típico es el de los Kennedy como lo expuse en la galería de hipócritas dedicada a Ted Kennedy.
Otro dato curioso es que Suecia no tiene este impuesto.

 

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