jueves, agosto 10, 2006

Líbano: historia de un conflicto

Leyendo el buen blog español Eurabian News, me encuentro con link a este excelente artículo que es la primera entrega, de cuatro, sobre la historia del conflicto libanés.

"La guerra que se desarrolla estos días en Líbano es un acto más de una secular querella en la que Israel solo es el circunstancial convidado abofeteado, o el chivo expiatorio de costumbre, pero en la que, pese a las apariencias, pinta poco. La sangre de hoy tiene su origen en un acuerdo verbal: el Pacto Nacional de 1943 (al Mizaq al Watani) entre cristianos maronitas y musulmanes que dio paso a la independencia de Líbano. Los primeros renunciaban a la occidentalización, aceptando la arabización del país; los segundos renunciaban a que Líbano fuera engullido por Siria, manteniéndose independiente. El acuerdo, alcanzado en base al censo de 1932, tuvo algunas particularidades en lo que respecta al ejercicio del poder: el presidente de la república libanesa sería siempre maronita, por el simple hecho de que el 51% de la población en el censo de 1932 era cristiana maronita; el presidente del gobierno siempre sunita; el presidente del parlamento siempre chíita; y los parlamentarios, siempre en proporción de 6 a 5 favorable a los cristianos. No era ningún modelo de democracia, sino una típica oligarquía clientelar (i.e. corrupta) en la que se podía discrepar abiertamente si con ello no se cuestionaba el status quo. (Como antídoto contra la propaganda actual resulta oportuno mencionar un dato: los agoreros oficiales hablan de no se sabe cuántos cientos de miles de desplazados, cifras imaginarias como todas las que dan los agoreros oficiales en coyunturas equivalentes, que solo están pensadas para que las repitan los telediarios y los telespectadores puedan poner cara de pena. En realidad se ignora cuál es la población de Líbano, ya que desde 1932 no se ha hecho ningún censo; tampoco se conoce ni aproximadamente el número de extranjeros que ha entrado en el país en los últimos años. En consecuencia, resulta imposible determinar números de desplazados salvo a ojímetro, con garantía de éxito similar a los inventos marca ACME que le venden al coyote). Siendo bien pensados, cristianos maronitas y musulmanes confiaban en que con el tiempo iría surgiendo un espíritu nacional, el orgullo de ser libanés, pero el caso es que la esperanza o las ganas de fer país, que diría Jordi Pujol, duraron poco. En 1958, las minorías musulmanas, entusiasmadas por la fusión de Egipto y Siria en un solo país socialista (República Árabe Unida, 1958-1961), se levantaron contra el gobierno para que Líbano se uniera a la RAU. Aquella primera guerra civil se saldó con unas 4.000 víctimas, y fue la primera vez que el ejército de Líbano —una pandillita de soldados por cuotas religiosas y oficialidad mayormente cristiana— hizo aguas. Seguían latentes los fantasmas previos al Pacto Nacional: los musulmanes querían arabizar Líbano y subsumirlo en Siria, y los cristianos mantenerlo occidental y abierto al mundo. La crisis terminó con unos cambios de personas en el gobierno y la exótica intervención de tropas americanas llamadas al efecto por el presidente Chamoun, que no llegaron a entrar en combate.

Durante los 60, al rebufo del follón descolonizador y del panarabismo laico socializante que arrasaba desde Siria e Irak (partido Baaz) hasta Marruecos (Hassan), pasando por Egipto (Nasser, Sadat) y Libia (Gadafi), Líbano vivió una especie de esquizofrenia: era la Suiza de Oriente Medio, el país con mayor nivel de vida de la zona, el más abierto al mundo, el más próspero, el más libre, y el único sin problemas que resolver con Israel; simultáneamente, empero, la presión de las minorías musulmanas para que cambiara el reparto constitucional de poder lo mantenía al filo de la guerra civil. La tranquila situación de Líbano respecto de su vecino Israel se acabó tras la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando Israel aplastó a la coalición árabe (Egipto-Siria-Jordania) respaldada por la URSS. Dicen que la derrota más humillante del mundo arabomusulmán ante Israel, pues además de la fulminante demostración militar supuso la pérdida de Al Quds (Jerusalém), Sinaí, Altos del Golán, Cisjordania y Gaza. Desde entonces, y dado que las nuevas fronteras de Egipto, Siria y Jordania carecían de proximidad con poblaciones de Israel, dificultando incursiones y atentados, Líbano ya no pudo permanecer al margen del conflicto con Israel, siendo elegido por palestinos y otros grupos terroristas como base desde la que atacar al estado judío. (En 1973, Egipto y Siria —con refuerzos iraquíes y jordanos— desataron contra Israel la Guerra del Ramadán [más conocida como Guerra del Yom Kippur] al objeto de recuperar los territorios perdidos 6 años antes. Al firmar el alto el fuego 21 días después, los blindados israelíes se habían plantado a solo 80 km. de El Cairo y a 100 km. de Damasco, habiendo sufrido la coalición árabe grandes pérdidas de material y numerosas bajas. Esta nueva humillación hizo que el bloque arabosoviético saltara por los aires: Siria fue aislándose progresivamente de la URSS, Jordania renunció a más guerras con Israel y Egipto cambió de bloque en plena Guerra Fría, siendo EEUU su aliado en lo sucesivo. Poco después, tanto Jordania como Egipto reconocieron la existencia del Estado de Israel y firmaron una paz que dura hasta hoy. Siria sigue prefiriendo la guerra. Costumbres)."

Siga leyendo esta primera entrega aquí en HispaLibertas.

Es lectura obligatoria.

1 Comments:

At 12:23, Blogger AMDG said...

Gracias por leernos. Un saludo.

 

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