lunes, agosto 28, 2006

La izquierda y el crimen, parte II. Por Thomas Sowell

He aquí la segunda entrega de parte de Thomas Sowell acerca de los mitos que tiene la izquierda sobre el crimen. La traducción es mía:

¿Mayores tasas de condenas a prisión reducen el crimen? ¿Es el crimen un resultado de la pobreza, desempleo y sus similares? ¿Son las alternativas al encarcelamiento una manera más efectiva de impedir que los criminales repitan sus crímenes?

Algunas personas dudarían en tratar de responder cualquiera de estas preguntas sin antes examinar una amplia cantidad de evidencia empírica y pensárselo muy detenidamente.

Pero muchos en la izquierda pueden responder inmediatamente porque ellos saben qué respuestas están de moda en la izquierda – y que la única razón por la que otros no aceptan esas respuestas es porque son anticuados o simplemente gente de corazón duro que quiere castigar.

Una cosa es creer que la política A es mejor que la política B, y otra muy distinta creer que los que suscriben la política A son más sabios, más compasivos, y generalmente más meritorios seres humanos que aquellos que suscriben la política B.

El convertir la cuestión empírica sobre los resultados de la política A versus los de la política B en la cuestión más personal de los maravillosos Nosotros contra los terribles Ellos hace mucho más difícil reconsiderar si los hechos no respaldan la teoría.

Si la opción entre la política A y la política B es entendida como una placa de mérito personal, ya sea moral o intelectual, entonces es un riesgo devastante para el ego el poner la evidencia empírica como la prueba de fuego.

No sólo en los Estados Unidos, sino también en otros países, la izquierda política se ha mantenido apegada a sus asunciones y creencias sobre el crimen por al menos dos siglos, no sólo en ausencia de evidencia empírica sino también en desafío de dos siglos de acumulación de evidencia contraria, de todas partes del mundo.

Donde el dominio de la izquierda es mayor – en los medios y en la academia, por ejemplo – hechos contrarios a la teoría son raramente escuchados.

La futilidad del encarcelamiento, por ejemplo, es un dogma de la izquierda. No sirve de nada señalar que las tasas de criminalidad tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos aumentó enormemente durante la década de 1960 cuando las tasas de pobreza se reducían, y las tasas de encarcelamiento se reducían también.

No sirve de nada señalar que las tasas de criminalidad que iban creciendo rápidamente en los Estados Unidos, comenzaron a bajar únicamente luego que la reducción en las tasas de encarcelamiento fue detenida y revertida, lo que llevó a un aumento de la población carcelaria, algo muy deplorado por la izquierda.

No sirve de nada señalar que la tasa de encarcelamiento de Singapur es más del doble que la de Canadá, y su tasa de criminalidad es menor que una décima parte que la canadiense. Muchos en Occidente se horrorizaron al descubrir hace algunos años, que un norteamericano que delinquió por primera vez en Singapur fue condenado a prisión.

Pocos de los indignados críticos se preocuparon por considerar la posibilidad de que ésta sea una forma de prevenir que el joven hombre se convierta en un reincidente, y quizás de salvarlo de un destino peor más adelante si continúa con su desdén por la ley.

La defensa propia contra los criminales is anatema para la izquierda tanto en Gran Bretaña como en los Estados Unidos, pero en Gran Bretaña la izquierda ha tenido más predominio. Los británicos que han atrapado ladrones como intrusos en su casa y los han mantenido encañonados hasta que llegara la policía, se han encontrado ellos mismos bajo cargos criminales, incluso cuando la la pistola era de juguete.

Dada la prevalente idea en el sistema de justicia criminal británico de que el hurto es una ofensa “menor”, y dada la fuerte hostilidad a las armas de fuego, incluso de juguete, el propietario de una casa tiene muchas más probabilidades de terminar tras las rejas de las que tiene el ladrón.

La yihad de la izquierda contra la posesión de armas por parte de ciudadanos respetuosos de la ley ha producido un flujo de información distorsionada. Las comparaciones internacionales casi invariablemente comparan a Estados Unidos con algún país que tiene más restricciones de armas y menores tasas de homicidio. Pero si los hechos realmente importaran, usted podría con igual facilidad compara a los Estados Unidos con países que tienen más restricciones a la posesión de armas y mayores tasas de homicidio, como por ejemplo Brasil y Rusia.

Usted podría comparar a los Estados Unidos con países que tienen sustancialmente más armas en la población civil, Suiza e Israel, por ejemplo, y con tasas de criminalidad más bajas. Pero eso sería sólo si los hechos fuesen considerados más importantes que los dogmas de la izquierda.

Millones de víctimas del crimen pagan el precio de las ilusiones de la izquierda acerca del crimen, y acerca de ellos mismos.

2 Comments:

At 10:42, Anonymous RAUL EDUARDO MOLINA said...

Tampoco mencionan los izquierdistas que personajes como Hitler, Stalin, Pol Pot, Mao y otros similares prohibieron en sus países la posesión de armas de fuego en manos de civiles, para supuestamente evitar la criminalidad y hacer a la policía mas eficiente.
En 1935, al prohibir la posesión de armas de fuego en manos civiles, Hitler dijo "Este año entrará en la historia de la humanidad porque será la primera vez que una Nación civilizada pueda restringir el acceso a todas las armas. Nuestro país será mas seguro y nuestra policía será más eficiente. El mundo seguirá nuestro ejemplo en el futuro."
Ciertamente pocos cuerpos policiales pueden presumir de la eficiencia que logró la Gestapo en la captura y eliminación de judíos, gitanos, liberales, y cualquiera persona que no fuera del agrado del Fuhrer. Esa eficiencia también la lograron los cuerpos represivos de Stalin, Pol Pot, Mao.
De nada vale advertir que en cualquier país occidental se producen más muertes por accidentes de tránsito que por armas de fuego, de nada vale advertir que las muertes producidas por armas de fuego, en su gran mayoría son producto de acciones de delincuentes que no las tienen registradas. Nada, la progresía internacional y su corte de acólitos ha decidido que las armas de fuego no deben estar en manos civiles y han montado una campaña internacional para imponer esa prohibición alrededor del mundo.

 
At 11:09, Blogger Jaime Raúl Molina said...

Y muy triste también es el hecho de que este proyecto de desarme mundial de la población civil está liderado por la ONU.

 

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