miércoles, agosto 23, 2006

La izquierda y el crimen: Artículo por Thomas Sowell

Como siempre, Thomas Sowell se luce. Esta vez, sobre los absurdos de las políticas de cordialidad con los criminales, y cómo esto ha llevado a países como Inglaterra a sufrir recientemente enormes aumentos en los índices de criminalidad (pero claro, los progres dicen que es por culpa de los Ipods). Traduje el artículo aquí:

"El esquema mental general de la izquierda política es similar de país en país e incluso de siglo a siglo.

La suavidad hacia los criminales peligrosos encontrada en escritores del Siglo XVIII tales como William Godwin y Condorcet, tiene su eco hoy en aquellos que hacen vigilias de protesta en las ejecuciones de asesinos y en quienes se quejan de que no estamos siendo suficientemente cordiales para con los cortagargantas encarcelados en Guantánamo.

Los puntos específicos cambian de lugar a lugar y de época a época, pero el esquema mental se mantiene notablemente similar. Lo que es diferente también de país a país y de una era a la otra es el grado de resistencia que encuentra la izquierda, que es lo que determina qué tan lejos pueden llegar en la práctica.

Los Estados Unidos han sido siempre más resistentes a la izquierda que la mayoría de los países europeos han sido. Es frecuente ver que la izquierda en América se dirige hacia donde la izquierda europea ya ha llegado.

Un nuevo libro sobre el crimen en Inglaterra muestra qué ocurre cuando el esquema mental de la izquierda prevalece a lo largo del sistema de justicia criminal. Ese libro es titulado Una tierra apta para criminales, por David Fraser.

No hace mucho tiempo, Inglaterra era uno de las sociedades más conformes a la ley en todo el mundo. Cuando Lee Kuan Yew de Singapur visitó Londres justo después de la Segunda Guerra Mundial, se impresionó tanto con la honestidad de los ingleses y su respeto por la ley y el orden, que regresó a casa determinado a enrumbar a Singapur por el mismo camino.

Hoy día es Singapur el que tiene una de las sociedades más respetuosas de la ley en todo el mundo, mientras que la tasa de criminalidad de Inglaterra ha aumentado al punto que, por primera vez, excede la de los Estados Unidos.

Lo que ocurrió entre esos años ha sido el avance de los dogmas de la izquierda británica respecto del crimen, hasta llegar al completo dominio sobre el sistema legal y las élites políticas y de medios, del país.

Hoy, un ladrón atrapado en el acto por la policía en Inglaterra es casi de seguro que recibirá una advertencia. Si ha tenido anteriores condenas por hurto, puede que le den una advertencia más fuerte. Pero es improbable que le ocurra algo tan draconiano como ser puesto tras las rejas.

El hurto ha sido clasificado como una ofensa 'menor' por los líderes tanto del Partido Conservador como del Laborismo en Gran Bretaña. Los raros casos en que los ladrones son puestos tras las rejas son criticados por los medios.

La ideología de la izquierda sobre el crimen, incluyendo su desdén por los crímenes contra la propiedad, se ha diseminado por todo el espectro político hacia todos los que quieren considerarse como de acuerdo con las tendencias actuales. Esa ideología es esencialmente la misma en ambos lados del Atlántico, pero en Inglaterra ha alcanzado un dominio incontrovertido mucho más grande.

Entre los dogmas de la izquierda está el que dice que poner gente tras las rejas no ayuda a reducir el crimen y que en su lugar hay que atender las 'causas subyacentes' para prevenir el crimen antes de que suceda, y que la 'rehabilitación' a través de varios programas “en la comunidad” son más efectivos que el encerrar a los criminales.

Ninguna de estas visiones es nueva y los argumentos esgrimidos en su defensa se encuentran al menos en el discurso de hace dos siglos. Lo que es muy notable es cómo las montañas de evidencia que contraría dichas visiones han sido ignoradas, evadidas o simplemente se miente sobre ellas, en ambos lados del Atlántico.

El libro de David Fraser Una tierra apta para criminales examina esa evidencia ampliamente y expone el fraude de las afirmaciones usadas para tratar de justificar la continuación de la política de ser suave con los criminales a medida que las tasas de criminalidad se han disparado en Inglaterra.

Hay similares montañas de evidencia contra los dogmas de la izquierda sobre el crimen en los Estados Unidos, y esta evidencia es igualmente ignorada, evadida o se miente acerca de ella por parte de aquellos en la izquierda. Lo que ocurre es que acá [Sowell escribe en Estados Unidos] la izquierda enfrenta una oposición más fuerte y por ello no ha logrado alcanzar el dominio tan amplio que ha conseguido en Inglaterra – por ahora.

En ambos países, los ideólogos tienen el apoyo de los políticos 'pragmáticos' y de los burócratas que simplemente no desean gastar el dinero requerido para construir y mantener suficientes prisiones para encarcelar a los criminales por muchos años.

Aquellos que sopesan los costos y los beneficios definen 'costos' como gastos gubernamentales. Pero los costos pagados por el público, tan sólo en términos económicos, exceden enormemente el costo de tener más prisiones. Pero eso no cuenta ni para los ideólogos ni para los políticos 'pragmáticos' ni los burócratas del sistema de justicia criminal."