jueves, agosto 24, 2006

Inglaterra: el paraíso de los criminales

Aquí el London Times reporta un tristísimo incidente en que una banda de criminales adolescentes ha asesinado a un joven padre de 22 años, luego de haberlo estado amenazando durante meses. La novia del fallecido ha señalado que, anteriormente, a Peter Woodhams (el ahora difunto) lo habían atacado los mismos malandros con un cuchillo, hiriéndolo en el cuello.

Todo comenzó porque en algún momento le tiraron una piedra al auto de Peter y éste cometió el atrevimiento de reclamarles a los malandros. Luego de meses de amenazas, cuando intentaron matarlo con un cuchillo pero fallaron a la yugular en su intento, su novia Jane reportó lo sucedido a las autoridades y llamó varias veces con posterioridad para dar seguimiento al caso. Pero se queja que en ningún momento las autoridades han ido siquiera a entrevistarla para obtener más información sobre los sucesos subsiquientes al incidente con el cuchillo, ignorando sus múltiples súplicas.

Esa es la "protección" que te dan en un país donde el dogma socialista consistente en que los criminales no son tal cosa, sino más bien las víctimas de una supuesta opresión de parte del resto de la sociedad (un giro por el que los criminales terminan siendo tratadas como víctimas, en tanto las verdaderas víctimas terminan siendo culpadas por los actos de sus victimarios). Primero te quitan tu derecho a defenderte de los agresores (prohibiendo la posesión de armas de fuego por los ciudadanos), alegando que ellos lo harán por ti, que no te preocupes, que para eso están ellos. Pero luego, cuando ya te han desarmado, te das cuenta que esos "protectores" no sienten por ti más respeto que el que sienten por tus victimarios. De hecho, debido a esa torcida lógica según la cual tú, el ciudadano honrado, eres el culpable de los males sociales como la criminalidad, en tanto que los criminales son las víctimas de la gente honrada como tú, ahora te das cuenta que en realidad el criminal recibe más respeto y consideración de parte de las autoridades, que el que te dan a ti.

Lección a aprender: Cuando el Estado me dice que viene en mi socorro, me llevo la mano al cinto y me cercioro que mi pistola está allí, lista para ser usada cuando la necesite.