domingo, mayo 28, 2006

¿Dónde estaba Dios a la hora de la Solución Final?

Es lo que retóricamente pregunta el Papa Benito XVI en Auschwitz. Mi respuesta: Él no estaba allí. Auschwitz fue uno de los más nefastos intentos del Hombre en jugar a ser Dios. Bin Laden, Ahmadinejad, HAMAS, son herederos de esa pretensión humana de querer ser Dios.

No, Dios no estaba en Auschwitz, no está en Medio Oriente, no está en la Tierra. Los Auschwitz de la historia son completamente obra humana. Pero también es obra humana el acabar con los Auschwitz. No fue la mano de Dios la que acabó con Auschwitz, sino la mano del Hombre.

La Solución Final jamás hubiera ocurrido si las potencias occidentales hubieran actuado a tiempo contra el Mal, en su momento. Tuvieron muchísimas oportunidades. Fue el pacifismo lo que permitió que ocurriera lo que pasó en Auschwitz. Las ideas de Hitler eran conocidísimas desde los años 20 que publicó su Mein Kampf. No era ningún secreto quién era él. Aún así los paficistas bienpensantes de siempre querían la paz a toda costa.

Los pacifistas bienpensantes siguen existiendo y no han aprendido nada de las lecciones históricas. No han aprendido nada de Auschwitz. Tenemos a Ahmadinejad en Irán anunciando que Israel será borrada del mapa por una gran tormenta, a la vez que persigue y ejecuta un plan para tener la bomba con la que cumplirlo. Aún así, Occidente continúa creyendo que está lidiando con un hombre razonable y que lo que dice sobre los judíos es pura demagogia. Igualito que pasó con Hitler.

Es la responsabilidad de los buenos luchar contra el Mal. El pacifismo es la voz del demonio hablando a través de los cobardes. Cuando los buenos no luchan contra el Mal, éste se apodera del terreno y hace lo que se le antoja. Es allí cuando los Auschwitz tienen lugar.

Y luego nos lamentamos de que Dios no hizo nada.