jueves, abril 06, 2006

Tienes prohibido defenderte, nosotros lo haremos por ti... espera, pensándolo mejor, tampoco nosotros te defenderemos.

Es la consigna del gobierno laborista británico. ¿Recuerdan que hace unos años, a fines de la década pasada, prácticamente prohibieron la posesión de armas de fuego para los ciudadanos? Bueno, ya sabemos que los socialistas de todas partes, sin distinción de raza o nacionalidad, creen religiosamente en que las armas de fuego sólo las puede poseer el Estado.

¿Por qué? Es sencillísimo: si permitiesen que los ciudadanos poseyeran armas para ejercer su derecho a la legítima defensa (si fuera necesario, y vaya que para mucha gente lo ha llegado a ser), sería una admisión implícita de que el Estado no es omnisciente y omnipotente (y esto es obviamente algo que su teología no podría admitir jamás, pues recordad que es el “mercado”, es decir, Satanás, el que tiene esas famosas “fallas”, pero el Estado no ha fallado ni fallará jamás, palabra de su señor Stalin, Amén). Sería una admisión de que el Estado no siempre estará allí donde ocurren los hechos delictivos en que una persona (o varias) inicia una agresión contra otra, y por tanto no puede proteger efectivamente a la parte inocente.

Pero bien, la cosa es que prohibieron la posesión de armas por particulares (y como 2+2=4 en todas partes y en todas las épocas, los índices de crímenes violentos han aumentado desde entonces), alegando lo de siempre: que el Estado te defenderá y no es necesario que tú mismo te defiendas (sí, claro, y Caperucita vivió feliz para siempre, y colorín colorado…).

¿A qué viene esto? Pues ahora resulta (ved la noticia) que las autoridades están dando nuevos lineamientos a la policía en sentido que pueden dejar ir a un criminal atrapado in fraganti, con la única sanción de darle una reprimenda si es primera vez (primera vez en ser atrapado, obviamente, que casi siempre cuando ocurre ya el maleante ha cometido bastantes veces sus fechorías sin haber sido pillado). Oye, por favor, no te me vayas al inicio del párrafo, sí estás leyendo bien, el castigo será solamente una reprimenda. Algo así como cuando tu abuelita te pillaba hurgando en la refrigeradora para encontrar las galletas que ella te dijo que no te comieras, te regañaba y tú tranquilo salías corriendo sin la menor intención de cambiar tu conducta a futuro sobre las galletas prohibidas.

Y ojo, que no estoy hablando de meros carteristas (a quienes, en todo caso, tampoco habría que “dejarlos ir”). Estos lineamientos aplican también para casos de amenazas de muerte, lesiones personales, hurtos (incluso hurtos con escalamiento).

Verdaderamente siento pena por los amigos que viven en Airstrip One, perdón, quise decir Inglaterra.

1 Comments:

At 23:11, Blogger Paulina said...

Una más de las geniales acciones del estado regidas por el pensamiento idealista que lo caracteriza.

 

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