domingo, abril 23, 2006

Propuesta necia de otro tirano alimentario

Este Don Quijote moderno dice que la obesidad de las personas en Estados Unidos no es un problema médico, sino de contaminación. Las calorías alimenticias están disponibles a precios tan irrisorios que los americanos no pueden evitar ingerir más de las que necesitan.

Este aspirante a tirano, sugiere que el Estado debe establecer la política de “reducción de emisiones calóricas”, que imponga límites máximos de emisión de “calorías por onza” para los productores de alimentos. Funcionaría de tal manera que los productores de comidas con bajo contenido calórico podrían “vender” sus calorías no emitidas a los productores de alimentos con alto contenido calórico por unidad de peso.

Si un en un mercado hay una enorme oferta de determinados bienes a bajos precios, ello se debe a que hay personas demandando esos bienes, con su dinero y de forma voluntaria.

La idea de que las personas adultan no pueden resistirse ante la abundante oferta de determinados bienes, en este caso alimentos, niega la libertad y la dignidad de la persona humana.

De allí lógicamente dan el paso siguiente: si las personas en una sociedad no son lo suficientemente capaces para tomar decisiones razonables de lo que les conviene y lo que no, entonces se necesita de un gran papá que decida por ellos, cual si fueran niños. Ese gran papá, por supuesto, es el Estado y su ejército de tecnócratas intelectuales que son los que saben mejor lo que le conviene a todos y cada uno de nosotros el resto de los ciudadanos.

El cardiólogo que propone esta necedad es un vivo ejemplo de cómo los intelectuales encuentran difícil resistir a la tentación de diseñar e imponer a los demás su propia visión del mundo, supuestamente por el “bien general”. Es el anillo del que nos advierte Tolkien.


Hat tip al blog PC Watch, del que tomé el vínculo a la fuente original.